Siempre quiso una escalera de caracol dentro de casa, así que al final, qué demonios, mandó instalar una en el salón, a pesar de que en el piso de arriba vivían los vecinos. La escalera era decorativa y terminaba en el techo, donde había instalado un plafón de madera blanca esmaltada y un pomo dorado: una falsa trampilla. Las visitas pensaban que, en efecto, existía un piso de arriba, privado y casi secreto. Para su fortuna, todas sus amistades se revelaron como gente discreta que no preguntó, durante las dos décadas en las que vivieron en aquel piso, a dónde daba la escalera.
miércoles, 30 de noviembre de 2011
martes, 29 de noviembre de 2011
Sentencia que algo queda
Puedo decir que valía la pena huir de todos los sitios de los que he huído, lo que no sé es en cuántos lugares me he metido donde valiera la pena meterse.
lunes, 28 de noviembre de 2011
domingo, 27 de noviembre de 2011
Ommm capitán, mi capitán
En el horizonte se divisaba con claridad cómo se acercaba una oscura tormenta. El capitán debía decidir a toda prisa si dar media vuelta y volver a España, donde los soldados del Rey estarían en esos momentos registrando los pueblos de la costa para cortarles lentamente la cabeza, o bien afrontar una tormenta que, a poco intensa que resultara ser, acabaría con la vetusta embarcación que habían robado del puerto de Algeciras. El capitán subió a cubierta, se sentó en el suelo de madera podrida cruzado las piernas, cerró los ojos, y comenzó a meditar. Oooommmm. Por suerte, los marineros del siglo dieciséis no sabían nada del yoga, el tantra, el taichí, ni el resto de estupideces orientales, y pensaron que lo que hacía el capitán era algo respetable e incluso útil para encontrar una solución al grave problema en el que se hallaban todos. Así que le dejaron meditar, hacer sus oomm, durante unos veinte minutos. Finalmente el capitán se despertó, o al menos volvió a abrir los ojos, y comunicó a la tripulación que en en ese rato había eyaculado hacia el interior tres veces. Los marineros, estupefactos por la imbecilidad de su capitán, le recordaron que se acercaba una tormenta por el oeste que hundiría el barco y que las tropas españolas degollarían a toda la tripulación si daban media vuelta hacia tierra. ¡Es cierto! Dijo el capitán, que con tanto tantra y orgasmo interior había perdido por completo la noción de lo que estaba haciendo.
sábado, 26 de noviembre de 2011
Que calle para siempre, que calle para siempre...
Busco en google cosas que den risa y sólo aparecen novias dándose golpazos y niños ingenuos tratando de dar
abrazos a niñas que no se dejan. Esas niñas, de mayores, merecen darse un
golpazo el día de su boda, por bordes.
viernes, 25 de noviembre de 2011
No sé cómo vamos a seguir adelante tú y yo
- Si algún día nos invaden los extraterrestres seguro que te pones de su parte.
- Desarrolla esa idea.
- No, hay ideas que es mejor no desarrollar porque están bien como están. Cortas, un solo golpe sin más golpes detrás. Sorprenden y ya está.
- Si algún día nos invaden los extraterrestres seguro que te pones de su parte.
- ¿Va a ser ésa la primera frase de tu novela?
- Quizás. No lo tengo decidido. También podría ser la última y empezar por : ¡Lárgo de aquí! le espetó.
- El verbo espetar debería estar prohibido.
- Ya
- Si algún día nos invaden los extraterrestres seguro que te pones de su parte
- Puede que sí. Me gusta lo raro
- Es lo más común
- No es verdad, a muchos les atrae lo cotidiano
- Es lo más cómodo
- ¿Es lo más cómodo o es lo más común?
- Cuál es la diferencia.
- Cuál es la diferencia.
- ¿Tú crees que dios inventó el lenguaje y los diálogos para que acabara ocurriendo esto?
- ¡Largo de aquí! Le espetó.
jueves, 24 de noviembre de 2011
Ella tiene estas cosas
Ha aparecido en mi vida un objeto de apariencia biológica que respira lentamente cuando se llena de agua. Es la esponja de la bañera, que me me mira desde el grifo con su cuerpo rosa como un queso de gruyère, idéntico al de una de esas formas de vida monstruosas que habitan las fosas más profundas de los océanos, en la completa oscuridad de los diez mil metros bajo la superfície, allí donde los peces se convierten en engendros de otro planeta con luces, antenas y ojos gigantescos.
Hace varios días que no me ducho y en la oficina empiezan a notar mi mal olor, pero no me atrevo a acercarme a ese bicho rosa que, seguramente, pertenece a una especie que ha desarrollado durante centenares de miles de años una sangre venenosa que desintegra la carne de sus enemigos con tan sólo tocarlos y que, además, ataca por sorpresa, a una velocidad de ´vertigo, cuando percibe el movimiento de una mano a pocos centímetros de su cuerpo esponjoso.
Hace varios días que no me ducho y en la oficina empiezan a notar mi mal olor, pero no me atrevo a acercarme a ese bicho rosa que, seguramente, pertenece a una especie que ha desarrollado durante centenares de miles de años una sangre venenosa que desintegra la carne de sus enemigos con tan sólo tocarlos y que, además, ataca por sorpresa, a una velocidad de ´vertigo, cuando percibe el movimiento de una mano a pocos centímetros de su cuerpo esponjoso.
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